lunes, 5 de abril de 2010

Capitulo 2:
-Nono, no te preocupes…tu golpe no me hizo nada…Lo que pasa es que me sorprende ver a alguien a estas horas y por estos sitios de mala muerte.
-Podría decir lo mismo- ofreciéndome su mano para levantarme del suelo, muy gentilmente-¿Qué hace por aquí una señorita tan desprotegida?
-Já! yo no estoy desprotegida…Para tu información me se valer por mí misma, y por cierto se karate.
-Oye, chica, perdona por intentar ser amable…
Bueno vale, a lo mejor me he pasado con lo del karate pero ¿Qué otra cosa podía hacer?
-
Bueno, si por si acaso te encuentras con una mala persona que te quiera hacer algo y no te sirve tu ‘’karate’’, yo te puedo acompañar a casa.
-¿Sinceramente? Prefiero que me acompañes a…. ’’GRRRRRGGRGRR’’-
Mierda mis tripas-¡uy!
-¿Aun no has cenado?
-Ejemm creo que ha quedado claro que no con el rugido atronador de mis tripas jeje…
-Vale, pues te invito a cenar entonces.
Esto es increíble, hace nada estaba huyendo de unos guardias bobalicones y ahora me estoy yendo a cenar con el chico de mis sueños... Aiss como me gusta mi vida desde que he salido del palacio...
Un rato después me llevó al restaurante de moda del reino, pero entre tanto no se había atrevido si quiera a mirarme.
Cuando llegamos a la cola vi a todo el mundo vestido de medio-etiqueta, e incluso él mismo iba vestido como si viniera de un coctel o alguna fiesta pija de esas (a las que yo solía asistir), entonces recordé que en mi mochila llevaba ropa para este tipo de situaciones. Me las ingenié para que me dejara un momento sola en el baño portátil de la calle (que por cierto…¡¡COMO UNA PERSONA NORMAL PUEDE METERSE EN ESAS COSAS!!). En el momento en el que mi acompañante posó los ojos en mí recién salida de mi transformación (de llevar unos vaqueros desgastados y unas zapatillas a llevar un vestido azul de gasa con unos tacones infinitos) sabía que, a pesar de lo oscuro que estaba, no me había puesto el vestido al revés.
-
Va...ya, vaya…estás realmente guapa. ¿Sabes? Eres diferente a las demás chicas…
-¿Y eso por qué?
-Porque la mayoría se pueden tirar en el baño dos horas para no hacer ni la mitad de lo que tú has hecho en 10 minutos.
-Gracias…-
a ver ¿y ahora dónde están esos mofletes medio colorados que me hacen tan mona?
-¿Qué te parece si pasamos ya a cenar?
-¿P
ero no hay que pedir mesa primero, luego esperar, para más tarde estresarte porque tardan una eternidad?
-Creo que nos van a dejar que nos saltemos algunos de esos pasos…

Ya sentados en nuestra mesa, por cierto demasiado privado para tratarse solo de la influencia de un chico tan joven, nos trajeron la carta llena de apetitosos platos que hacían rugir mis tripas a la mínima de cambio.
-¿Qué les apetece esta noche?-preguntó la camarera claramente interesada en el chico que me acompañaba.
-
Yo tomaré una coca-cola y un buen trozo de ese pastel de chocolate que tenéis a la entrada. ¿Y tú?
-Una chica que sabe lo que quiere mmm... eeestoo yo tomaré lo mismo pero en vez de chocolate que sea de fresa.-
este chico o está ciego o es que le he gustado porque no le ha dirigido ni una mísera mirada a la camarera, aunque… me gusta.
Ya pasado el tiempo y con la tarta terminada mi ‘’príncipe azul personal’’ pidió la cuenta a la camarera medio asmática a causa de su deslumbrez.
-
Bueno como verás no soy una mala persona que te haya intentado raptar ¿no?
-Aún no ha terminado la noche.
-Eso es verdad.
-Brrrrr! ¿oye tú no tienes frio?
-No...¿Si quieres te dejo mi americana?
-Sería muy amable por tu parte…
-¡Ah! Pero no puedo...Porque estoy constipado sabes y...! AHU!
-Si, vale, le he dado un golpecito…-
-Te lo mereces por ser tan poco caballeroso.
-Vale karatekid... -quitándose su preciosa y estilosa americana- Ahí tienes tu abrigo…jejeje.
-Jajajaja…Oye ¿sabes que ya hemos cenado juntos pero que ni siquiera nos hemos presentado?
-¡Eh! Pues es verdad…Bueno encantado soy Lucas Petreccelli -Ofreciéndome su preciosa mano, suave y perfecta-.
-Encantada pues, yo soy…Miranda Jones. ¿Petreccelli? ¿Eres italiano?
-La verdad que si
señorina.